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Caminemos en Fe



Hoy quiero compartirles los momentos más íntimos y duros de mi vida. Les pido permiso para salirme de lo esperado, sé que es más largo de lo usual. Pero espero que valga la pena este ratito que me van a dedicar.


Hoy se ha modificado todo lo que conocíamos, nuestras rutinas, la manera de ver la vida y toda sensación de certeza que teníamos. Hoy fue un día particularmente difícil, en el que me gustaría haber podido bajarme un ratito del mundo, pero hoy Dios puso en mi corazón cosas maravillosas que quiero compartir con ustedes.


Abriéndoles mi corazón, quiero contarles dos milagros en mi vida: Uno se llama Roberto y otro Joaquín, mis dos hijos menores.  Las historias son muy largas pero trataré de resumirlas de la mejor manera posible.


Roberto fue prematuro, estaba con muchas contracciones y dilatada 5 cm. Tomé la decisión de hacer una cesárea programada, ya que vivíamos lejos y me daba miedo que fuera una emergencia en hora pico, sentía más tranquilidad de tener a todos los doctores esperando recibir a mi hijo. Roberto nació bien, un segundo después sus pulmones colapsaron y no pudo respirar, fue a cuidados intensivos y luego pasó de intermedios a intensivos por 5 largos meses. En el proceso le dió un virus respiratorio y el doctor nos dijo: “Prepárense para lo peor, lo que tiene su hijo es incompatible con la vida”. En ese momento entregué la vida de mi hijo a Dios (los más difícil que he tenido que hacer en mi vida, pero aunque suene raro, me llenó de una gran paz saber que Dios tenía el control).  Un día después , mi esposo Luisfer hizo lo mismo, oramos y pedimos a Dios que tuviera control de todo en el momento más duro. Ese día Roberto hizo una crisis tal que juramos que iba a morir el mismo día, nos abrazamos y pedimos que se hiciera su voluntad: fue un momento de fe absoluta. Al día siguiente, mi hijo salió del hospital, Dios le puso pulmones nuevos, respiraba sin necesidad de una máquina que le diera oxígeno (a la que estuvo conectado incontables días), y ya no necesitaba que le aspiraran sus pulmones entre 3 a 5 veces al día. De esta manera milagrosa al medio día nos dieron de alta, para regresar todos a ser una misma familia.


Cinco años después, decidimos tener a nuestro cuarto hijo, Joaquín. Lo esperamos con tanto amor!! En la última cita de control el doctor le encontró un problema serio en uno de sus riñones. Se podrán imaginar lo que esto despertó en mí. Desde el primer día de nacido, los doctores no entendían como su riñón funcionaba, pero lo hacía. Debíamos esperar el tiempo prudente para operarlo, yo pedí que de una manera milagrosa se curara, ¿pero saben qué?, eso no pasó. No entendía por qué Dios me estaba poniendo esa prueba de nuevo. Oré mucho, mucho. Un día puso en mi corazón, que él ocupaba las cicatrices en su espalda para que siempre se acordara que él había sido un milagro. La cirugía era extremadamente complicada pero fue sencillamente milagrosa, la recuperación de su riñón se dió en un mes, no en el año que nos habían dicho. Y muchos otros milagros que otro día les compartiré.


Para qué les cuento esto:


  1. Dios tiene un propósito en todo lo que está pasando.

  2. Su propósito siempre es bueno y perfecto, aunque hoy no lo entendamos.

  3. Una vez que entendamos su propósito, la prueba pasa.


Para terminar quiero compartirles unos versículos que me ayudaron y espero que a ustedes también.


Mateo 9:29 29 

Entonces les tocó los ojos y les dijo: —Que se haga con ustedes conforme a su fe.


Santiago 5:5-6 

5 Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. 6 Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.


Romanos 8:28

28 Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.


Salmo 23:4 

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.


Santiago 3:8-10 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.


Hebrero 11:1 NVT La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.


Que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento esté con nosotros, y que estos días de familia nos unan y nos ayuden a mantenernos en fe.











María Fernanda Castro

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